así empezó esta cosa
El texto que sigue es el contenido de un mail enviado a un grupo de amigos en marzo o abril, no me acuerdo, de 2006. Reenviado y vuelto a reenviar, funcionó como el disparador de un diálogo a veces virtual y muchas veces real (con mate, asados, cerveza y otros ingredientes) entre personas de distintos lugares e historias, pero con inquietudes en común.
¿Conocen a alguien así?
¿Habrá alguien por ahí,
alguien más,
a quien le interese
participar en un experimento
de hermandad cristiana
modelo 2006,
sin sermones
sin butacas
sin orden de culto
(sin culto)
(más bien con un desorden medio inculto) pero eso sí:
con mate y bizcochitos?
¿Hay alguien más,
por estos lados,
que en vez de una reunión bien hecha
prefiera una bien deshecha,
en la que se pueda preguntar
y retrucar
y se respire un aire de esa tierra
que se suele llamar País de Dios,
hablando,
mostrando quién es uno,
qué le duele
y qué es lo que siempre quiso hacer
pero no pudo
porque estuvo ocupado
siendo un creyente prolijito y bien peinado?
¿Habrá algún otro
que quisiera
decir “voy a la iglesia”
y salir feliz para el café
a ver a los amigos,
y escuchar al que está roto
y planear con él
la estrategia definitiva
para cambiar el mundo?
¿Existe por ahí quien quiera
decir “voy a la iglesia”
y hacer después todo eso
y volver contento a casa
(la servilleta de papel llena de ideas)
sintiendo que de veras
estuvo en la presencia del Señor?
¿Hay quien quiera
un grupo de amigos
que disfrute la amistad de Dios
y en el que nadie quiera ser un jefe
porque entre ellos,
en el fondo,
nadie se anima a ser el jefe de su amigo?
¿un grupo que se junte a veces a no hablar
pero sí a hacer
algo por aquellos que no tienen Dios
ni hermanos ni país que los ampare?
¿Puede ser que haya algún otro
que quiera eso
y que piense que eso es ser cristiano como el que más
y tener iglesia?
¿Alguien que quiera
una forma de Sagrada Comunión
que se parezca
simplemente
a una manga de personas que se quieren?
Si conocés a alguien
que quiere eso
o que tal vez lo necesita como el agua,
decile que aquí estamos,
que diga hola.
Que nos escriba.
A ver qué hacemos.
¿Conocen a alguien así?
¿Habrá alguien por ahí,
alguien más,
a quien le interese
participar en un experimento
de hermandad cristiana
modelo 2006,
sin sermones
sin butacas
sin orden de culto
(sin culto)
(más bien con un desorden medio inculto) pero eso sí:
con mate y bizcochitos?
¿Hay alguien más,
por estos lados,
que en vez de una reunión bien hecha
prefiera una bien deshecha,
en la que se pueda preguntar
y retrucar
y se respire un aire de esa tierra
que se suele llamar País de Dios,
hablando,
mostrando quién es uno,
qué le duele
y qué es lo que siempre quiso hacer
pero no pudo
porque estuvo ocupado
siendo un creyente prolijito y bien peinado?
¿Habrá algún otro
que quisiera
decir “voy a la iglesia”
y salir feliz para el café
a ver a los amigos,
y escuchar al que está roto
y planear con él
la estrategia definitiva
para cambiar el mundo?
¿Existe por ahí quien quiera
decir “voy a la iglesia”
y hacer después todo eso
y volver contento a casa
(la servilleta de papel llena de ideas)
sintiendo que de veras
estuvo en la presencia del Señor?
¿Hay quien quiera
un grupo de amigos
que disfrute la amistad de Dios
y en el que nadie quiera ser un jefe
porque entre ellos,
en el fondo,
nadie se anima a ser el jefe de su amigo?
¿un grupo que se junte a veces a no hablar
pero sí a hacer
algo por aquellos que no tienen Dios
ni hermanos ni país que los ampare?
¿Puede ser que haya algún otro
que quiera eso
y que piense que eso es ser cristiano como el que más
y tener iglesia?
¿Alguien que quiera
una forma de Sagrada Comunión
que se parezca
simplemente
a una manga de personas que se quieren?
Si conocés a alguien
que quiere eso
o que tal vez lo necesita como el agua,
decile que aquí estamos,
que diga hola.
Que nos escriba.
A ver qué hacemos.

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